A la aventura

Nos fuimos contentos y divinos. Volvimos exhaustos y despiertos. La paz de las montañas nos susurró todos los secretos que no estábamos buscando e hicieron que nos perdiésemos sin ganas ni remedio. Los Alpes tienen un toque especial, un algo suculento, ¿verdad? Sonrisas y lágrimas siempre será una de mis preferidas. Cantamos «a grito pelao»,…