Sorpresa

Durante este último mes he descubierto el significado de la palabra “sorpresa” o al menos su perfecto significado para un “yo” maleable, alborotable y adicto a lo que suele conocerse como el arte de merodear sin rumbo fijo ni improvisado. Solía pensar, o bueno, la verdad es que no solía pensar en lo que significaba una palabra tan obvia y que había utilizado y escuchado hasta la saciedad. Algo demasiado normal para detenerse a meditar sobre ello.

¿No?

El mes pasado, y a lo largo de este mes, sin embargo, me he sentido y me sigo siento sorprendida, pero sorprendida de verdad (o de mentira, como prefieras llamarlo. Puedes imaginarme con una bonita y entrañable nariz de Pinocho si lo prefieres. Tal vez de alguna otra forma que consiga sorprenderme como antes o como ahora).

 

Supongo que la diferencia está en la superficialidad que decidas o que no planees darle.

pinocchio-598636_960_720.jpg

Sorpresa.

Ahí esta la clave del asunto.

 

Ahora las sorpresas son algo digno de admirar. Ahora las sorpresas han pasado de ser algo pasajero y momentáneo a un manjar elaborado y de cocción lenta (como esos pucheros de profesión emite humos y colecciona olores). Ahora las sorpresas se saborean intensamente desde el interior, una vez se descubre su sabor. Ahora las sorpresas no pueden capturarse con una cámara de fotos o con una mirada vibrante y chispeante de carácter movedizo. Ahora las sorpresas se desenmascaran con la mente, analizando los detalles, los rasgos y percatándose de los momentos. Ahora las sorpresas se sienten como nunca y como siempre debería haberse hecho.

 

Ahora las sorpresas, a lo mejor, hayan dejado de llamarse sorpresas.

 

Me hubiese costado una eternidad y media llegar a alguna conclusión impensada o planeada.

 

Ahora, puedo decir que me sentí sorprendida al sentir todo esa adoración. No me esperaba ese cúmulo de amor que apareció así, de la nada (y no hablo de amor romántico). Percibí la preocupación. Descubrí una nueva familia, una nueva chimenea a la que acercarse con una manta bien voluminosa y colorida en mitad de una, ahora, cálida tarde de invierno. Sorpresa fue lo que sentí con esas palabras que no pueden decirse pero sí sentirse. Y bueno, intenté contenerme.

Ahora, los días nublados han pasado a jugar con el afecto y a descodificar la clave que libera a la calidez. Un otoño primerizo cubierto de bebidas hogareñas y dulces recién horneados. Una nueva concepción de los valores fraternales. Un nuevo estilo de música acicalado con impresiones dulces y serenas se desliza por todos los rincones de los oídos entre sonrisas envueltas en comisuras vergonzosas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s