Ya sabes

Me basta con que seas un enamorado de la vida. Me sobra con que me mires con esos ojos cristalinos y brillantes de profesión «cobija dientes escapando de sonrisas»; me gustan las canciones que crees que tararareas cuando dirías que nadie te escucha. No pares nunca, por favor. No pares de correr con esa cara…

Ochenta y cien

Pues nada, aquí estoy yo. Sentada. Debatiendo con o contra mi consciencia y embobada con quién sabe qué. ¿Acaso importa? Llevo una hora dibujando ticks y cruces; llevo días aturdida, perdida y achocolatosamente derretida. Estoy mirando una lista escrita sin previo aviso ni encargo. Aquí estoy, pensando en números y cosechando palabras sin regar que…